El Patrón Genético de las Ideologías

Tengo 15 años. Soy joven, soy un aficionado del fútbol y la música, y aspiro a convertirme en un periodista profesional. Soy un estudiante, soy panameño, uruguayo, latinoamericano. Hay muchas cosas que soy, pero sobre todas las que he mencionado, la que prevalece es algo que tú también eres: soy un ser humano.

En los últimos años de mi vida, me he dado cuenta de algo que, para mí, carece de sentido. En la sociedad actual, existe una tendencia hacia pensar que las ideologías (religión, política, entre otras) son –y deben seguir siendo– hereditarias. Además de todo lo que dije anteriormente, hay un aspecto de mi identidad con el que muchas personas tienen problemas: mi denominación ideológica no se basa en una religión; es decir, no soy cristiano, judío, musulmán, hindú, ni nada similar. Entonces… ¿Soy ateo? No. No soy ateo, pero de vez en cuando contesto que sí, soy ateo, para ver la reacción inicial de las personas al escuchar esa respuesta.

Me considero un agnóstico apático, lo cual significa que no estoy seguro si existe un ser superior, pero soy indiferente a saberlo. Contestando a la típica pregunta que surge después, no, mis padres no son agnósticos. Respeto a todos aquellos que creen en lo mismo que sus padres, porque no los estoy llamando a llevarles la contraria. Del mismo modo, espero respeto que yo no siga lo mismo que mis padres.

No es mi intención que tras leer esto, te disculpes si eres una de las personas que reacciona como describí anteriormente; para ser honesto, probablemente ya ni recuerdo si lo hiciste. Lo que sí quiero lograr es que la próxima vez que alguien te diga que no se identifica con una religión, en lugar de imaginártelo haciendo atrocidades y lanzarle tu mirada más fea, seas capaz de mirarlo a los ojos y decirle que lo aceptas tal y como es. Pon de tu parte para que nuestras formas de pensar dejen de dividirnos.

– Written by Felipe Félix (Head of Redefy Panamá)